domingo, 22 de noviembre de 2009

HOMENAJE A NUESTROS MAYORES,,,

REINOSO AL LADO DE SUS MAYORES, LOS MEJORES.
Respetadas autoridades, muy queridos paisanos, amigos todos de Reinoso, entrañable pueblo donde yo nací.

Es para mí un honor poderme dirigir a vosotros en un día como el presente:
Fiestas de la Asunción, homenaje a los mayores. Expreso, públicamente, mí sincero agradecimiento al reciente Sr. Alcalde, Josechu para los amigos, por haberme invitado a escribir estas palabras que quisiera fueran llanas como la meseta de nuestro monte y claras como el agua de aquella fuente "De la teja".

Permitidme que os vea desde lejos, sentados: en los bancos del salón del Ayuntamiento. Tres filas: los jovencitos y jovencitas, retoños de esperanza, los que ya llegan a los 70 eneros o los pasan y a los que ya habéis cubierto vuestros cabellos con el brillo de los 80 en adelante.

A estos últimos toca hoy hacerles el homenaje. Ya llegarán los demás en años sucesivos, porque es de bien nacidos ser agradecidos.

En esta primera fila de avanzadilla y de recuerdos; de experiencia y de sabiduría se encuentran seis nombres que enternecen a mi cercana y lejana mirada. ¡Qué bien me encontraría con vosotros, al lado, cerca de vuestros sollozos y sonrisas picaronas! Pero me tengo que conformar con imaginaros a más de 10.000 Kms. de distancia. Tomad mi mano, prestadme vuestro orgullo de encontraros en Reinoso, acompañados y queridos.
¿Pero qué nombres son esos? Paco y Adelaida, Asun y Angelita, Petra y David. Habéis demostrado vuestra fortaleza física y moral al mundo.
Vosotros habéis llegado a la dorada edad de los 80 en adelante. Los que venimos detrás, aún no podemos afirmar que llegaremos a donde vosotros sí habéis llegado. Es un tanto a vuestro favor. Os felicitamos. Describir, aunque fuera brevemente, las biografías de seis personas, resultaría demasiado largo e impropio de la cortesía que se debe al respetable y ocupado público que aquí se congrega. Diré unas pinceladas de cada uno de los personajes que nos convocan en esta sala y abundaré algo más en la pareja que representa a todos por ser los mayores de los mayores. Me refiero, obligadamente, a la Sra. Petra Román y a su esposo el Sr. David Muñoz.

María Asunción García Pastor es la mujer nacida y criada en Reinoso. Respira nuestros aires de pies a cabeza. Retirada en su hogar, cuida de los suyos como la gallina de sus polluelos. Andariega pertinaz, conoce los rincones del pueblo y ama a cada trozo de su entorno, como la cigüeña ama a sus crías. Desde la atalaya de su experiencia podría contamos la historia de cada uno de nosotros y hacemos revivir aquello que olvidamos cuando niños. Su pulcra dicción y su constante deseo de saber hacen de Asun un ejemplo de curiosidad por la cultura y por la buena información. Asun agradecemos tu esfuerzo por superarte. Llevas la escuela dentro de ti .
Siempre recordaremos tu dedicación a la familia y tus ansias de ser más v mejor.

Angela Martínez Gil. Naciste donde el arte románico se eleva a sus mayores cotas de sinceridad y pureza. San Martín de Frómista sonríó al contemplar tus primeros juegos infantiles. Tus padres encontraron trabajo en Reinoso y aquí te hiciste vecina de quienes hoy agradecemos tu estancia entre nosotros. Recordamos a tu marido, el elocuente Sr. Gelasio, que siempre tenía un discurso preparado y aleccionador. ¡Cuántos con menos talento ocupan cargos de relevancia en el mundo de las Letras, de la Política o de las Leyes! Tú, callada, junto a él y a tus hijos fuiste la gran mujer que siempre está junto al gran hombre. Pero con el doble mérito de pasar desapercibida ante el ruido de la fama, aunque tu temple de columna granítica ha estado sosteniendo la gran empresa de una doble familia numerosa y distinguida por su inteligencia y por sus ganas de vivir. Melchor, Benito, Pedro, José, Sagrario y Nieves han engendrado para ti un ramillete de nietos que custodian la modestia de su abuela y cantan para la historia la valentía de una mujer que sin hablar, hace lo que tiene que hacer sin ofender a nadie. Desde el molino viejo, que tantas cargas de trigo cerrateñas convirtió en pan, a la nueva casa larga y amplia que viste construir, han pasado por ti mil hazañas que conservas en tu corazón con respeto y sin odio a nadie. Por eso, te decimos con agrado, siempre que pasamos por tu puerta, adiós, Angelita, sabiendo que tu sonrisa está siempre dispuesta a devolvemos multiplicado el calor que hoy te enviamos desde aquí, a tus 83 años bien vividos. Gracias por tu ejemplo.

Francisco Ga
rcía González y Adelaida González. Juntos habéis estado toda vuestra vida y juntos queremos recordaros en este homenaje. Paco, extremeño conquistador de horizontes, saliste como tantos de tu pueblo, Fuente de Cantos. En Cantillana, provincia de Sevilla, trabajaste para devolver a la sociedad más de lo que ella te ha dado. Uncido con honradez a las cuadrillas andaluzas que se trasladaban a los campos de otras tierras, has demostrado el orgullo de ser un hombre universal y aquí te quedaste entre nosotros, con Adelaida y tus hijos que, después, habitan distintos paisajes de la geografía. Aquí celebraste tus bodas de oro matrimoniales.
Primero fue "La Encomienda", después el casco histórico del pueblo de Reinoso, más de 30 años viviendo en alta voz vuestra vida, pero sin oíros nunca el dolor que todo ser vivo conlleva en sus entrañas. Las grandes personalidades no patalean. Ven, sienten y sueñan sin decir una palabra que pueda malinterpretarse, sin herir a la vecindad que sólo sabe de vuestra templanza, de vuestra sana convivencia, de vuestro respeto a todos, de vuestro servicio al ciudadano, sin esperar recompensas. Os agradecemos el ejemplo de vuestro silencio, siempre atento al sonido de la vida y siempre oculto al desdén y a la altanería fanfarrona. Gracias por haber sabido haceros unos más entre todos los que hemos formado este manojo de convecinos.

Por fin, he de pararme en el matrimonio que recoge todas vuestras virtudes por representaros a todos, al ser de los mayores, "los más mayores".


Sra. Petra, concédame el permiso para que, aún rompiendo las reglas de la galantería, hable primero de su gran compañero de vida, por respeto a sus años. Vd. todavía es una jovencita a su lado. Ocho años de diferencia es mucha diferencia, a estas edades. ¿No le parece que los 80 deben ceder el paso a los 88? Gracias.
Pues bien, el Sr. David nació el 3 de marzo de 1911. Tres años más tarde estallaría la primera guerra mundial. Pero, él jugaba sin preocupaciones en la plaza de Castroverde de Esgueva, allá donde los dos cerratos se acarician y recogen sus aguas respectivas en sus particulares ríos. Es un símbolo del primer encuentro: Valladolid y Palencia, dos provincias vecinas se convocan en quien nació allá, pero vive acá. Tuvo tres hermanos, de los cuales Vd. fue el primero en nacer. Cuando ya era jovencito y la patria le reclamó, Vd. tuvo que estar en guerra, allá por las tierras de Navagalamella, provincia de Madrid. Conste que no me le imagino en esos trances tan violentos. Vd., hijo de caminero que arreglaba las cunetas y que cuida de las hormigas y de los perros y sólo atrapa a los conejos y a las liebres en el deportivo ejercicio de la caza para alimentar a la familia y a los amigos de las meriendas bodegueras.
Los destinos de la vida le trasladaron al conocido y cercano pueblo de Antigüedad. ¿Recuerda a su abuelita, que siendo viuda, le untaba el pan con miel? ¿Recuerda las cacerías con su amigo Olegario? ¿Qué le pasó al cochinillo que Vd. compró y que le cabía en el bolso de la chaqueta?
¿Cómo hubiera crecido y haberse hecho de buena matanza si no hubiera sido por los cuidados de su mujer, la siempre servicial Sra. Petra? Hasta en estos pequeños detalles tenemos los hombres necesidad de las mujeres. Así nos hacen quedar bien con los amigos, cuando llevamos debajo del brazo nuestro aporte al sótano de las bodegas. Sin embargo, briboncíllos de nosotros, a cambio de tanta delicadeza femenina, Vd. llegaba tarde, sólo algunas veces, a la cita con su novia, por entretenerse unos minutos de más con los contertulios del cotarro antígüedeño.
1955. Le bullían en la cabeza algunas ideas industriales que terminarían en un proyecto importante. No lejos está Reinoso, se decía sin que nadie le oyera. Por allá hay unas cuestas con buena tierra arcillosa. Y están cerca de la carretera principal. Fácil transporte, pues, terminó aclarándose a sí mismo, no sin entremezclar sus pensamientos de miedo y de ilusión, al mismo tiempo.
Ni corto ni perezoso, un día de tormenta, el 13 de junio de 1955, David y Petra se echan la manta a la cabeza. Llega a Reinoso una nueva familia de Antigüedad. Él parece un hombre serio, decían los del lugar. Ella es muy servicial y con buen humor, acompañaban las vecinas. Tiempo al tiempo, que no por mucho madrugar amanece más temprano, concluía la tertulia. Y David, al enterarse de todos estos comentarios, unas veces añoraba las calles de Antigüedad y otras respondía con sorna y sabiduría popular: vosotros seréis testigos. Y observaréis que si "nieblas de marzo, aguas en mayo"; o que sí "rocíos de agosto, miel y mosto" y que "no hay mejor señal de agua que cuando llueve", observaréis, decía Vd., que los hechos serán mí mejor prueba.
En efecto, la convivencia de la familia Muñoz-Román con los vecinos del nuevo pueblo demostró con el tiempo que hubo aguas de generosidad en mayo, que los rocíos de su amistad verdadera trajeron la miel y el mosto de su trabajo y honradez, sin algaradas ni estridencias, sino con austeridad, tesón y transparencia. La familia Muñoz-Román encajó en el pueblo, lo cual no quita para que las añoranzas, los recuerdos y las nostalgias del peregrino no dieran rienda suelta a alguna lagrimilla a hurtadillas y a solas, para digerirlas mejor. Sabedlo, David y Petra, y representados en vosotros, también quiero decir Asun, Angelita, Paco y Adelaida, ya sois de los nuestros. Sois unos vecinos respetados. Os lo habéis ganado. Reinoso está orgulloso de vuestro comportamiento castellano, quedo, humilde y sincero. Prueba de que vuestra estancia ha sido aceptada, mirad a vuestro alrededor. ¿Cuántos hijos os han nacido en Reinoso a todos? - David, Pedro y José, José Luís y Jesús Mari, entre otros. ¿Con quiénes se han casado esos hijos vuestros? Con un diestro carpintero del pueblo, con un prudente e inteligente camionero de Reinoso. Los demás vienen acompañados de sus respectivos cónyuges a las fiestas de la Asunción o de Santa Lucía y todos bailamos en la plaza, mezclados como las amapolas y los trigales.
Pero, sigamos con la empresa. Por arte de birlibirloque, es decir, gracias a muchos azadonazos, carretillos de tierra y paladas de hormigón, Sr. David, arquitecto de ensueños y tenaz castellano viejo, Vd. levantó una tejera con humo y chimeneas. Posiblemente, las primeras chimeneas industriales de Reinoso de Cerrato. 20 años de esfuerzos labraron aproximadamente 100. 000 tejas al año. Cinco hornadas anuales a 20.000 tejas cada "metida" llevaron el nombre de Reinoso y el suyo propio a muchos cientos de Kms.
Nuestros productos y carismas saltaron del reducido cerco de una villa a las alturas de un edificio urbano o a las paneras de otros pueblos de labranza. Gracias por la propaganda gratuita que nos ha hecho.
Mientras tanto, entre hornada y hornada, el Sr. David rellenaba de pólvora sus cartuchos. Fiesta en la familia. Admiración en los pequeños que veían con ojos asombrados cómo el padre sabía construir artefactos que sonaban tanto. Como consecuencia, alguna perdiz caería en tierra y después en la cazuela. Todo con mucho orden, tanto que los admiradores familiares no cv podían tocar las cosas serias de la caza. Orden, siempre. Hasta para colocar los troncos de la leña cortada a hachazos secos y rotundos, sin fallo en la envestida.
Así sois los personajes mayores de nuestro pueblo. Trabajadores audaces honrados, tímidos, emocionables ante cualquier alegría o tristeza o ante una llamada telefónica. Orgullosos de sus esposas e hijos, a quienes, uno como el Sr. David, cual buen pedagogo o educador, sabe alabar, confiar en ellos animarles y estimularles por sus buenas obras. Otros, como Asun, Angelito Paco y Adelaida les dan lo mejor de sus vidas para que prosperen en el extranjero o para que sean honorables ciudadanos en sus respectivos puestos de responsabilidad.
Sra. Petra, goce Vd. hoy con nuestro gozo, junto a su marido. Goce también con las criaturas a las que ha ayudado a venir a este mundo, atendiendo a sus madres en la hora del parto. Muchos le agradecen sus destrezas para el amortajamiento de los seres queridos, a quien Vd adecentó para cruzar el último viaje. Su solicitud aligeró el mal trago de unas horas, inolvidables para las familias por sus tristes recuerdos. Sientan todos el cariño que, respetuosamente, les brindamos. Gracias a Vd., Sr. David, hemos bebido agua sana y a tiempo, cuando era amo de llaves del depósito cuyas aguas había que rociar con cloro. Bien merecido tiene quien agua potable nos proporcionó que ahora beba un buen vaso de vino en compañía de Asun, Angelita, Paco y Adelaida. Pero, no solos. Aquí estamos todo el pueblo para brindar por los seis mejores representantes, durante 1999, de nuestra histórica trayectoria.
Con mucho cariño y seguro que representando, aunque mal, los sentimientos de los aquí presentes






Fdo. D. Martín Rodríguez Rojo. Profesor emérito de la Universidad de Valladolid














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